A MEDITAR

ALEGRÍA

Alegría - contra el estrés, ansiedad y depresión

Continuación de nuestro ciclo de reflexión: “16 Actitudes para una vida con sentido”, Alison Murdoch y Dekyi-Lee Oldershaw.

4. ALEGRÍA.

La alegría nos abre el corazón.

La alegría es esa sensación maravillosa que experimentamos cuando sucede algo bueno, las preocupaciones  se desvanecen, la frustración se disipa y la ira desaparece. Sentir alegría es tan positivo que es curioso que a menudo lo pasemos por alto dejándonos arrastrar por los aspectos negativos de la vida diaria. A veces las malas noticias tienen más peso que las buenas o tendemos a fijarnos en lo que está mal de la casa, trabajo, hijos, pareja… en lugar de advertir lo que está bien.

La alegría puede cambiar nuestra vida y nuestra forma de pensar. Es un bálsamo que alivia el dolor que causan la envidia y la tristeza. Nos aproxima a las personas que amamos y suaviza las diferencias que tenemos con aquellos que están más alejados de nosotros.

Cuando reímos, compartimos nuestras alegrías con los demás y podemos abrir el corazón, afianzamos nuestras relaciones y nos desenvolvemos mejor en la vida. Todos deseamos tener amigos que se alegren de nuestros logros y que nos aporten energía positiva cuando estamos en dificultades.

A veces pareciera que entre mejor están las cosas, más buscamos de qué quejarnos… nunca es suficiente. Sólo cuando se ha pasado por grandes crisis o adversidades, se celebra la vida intensamente, pues se es capaz de disfrutar de los “pequeños” placeres de la vida. No debiera ser así.

Nadie es inmune a la presión de la competitividad o al veneno de la envidia, a sentir ansiedad o estar al tope con los niveles de estrés. Las comparaciones con los demás nos vienen a la mente sin que las llamemos, y aunque lo que pensemos sea falso e ilógico, nos lleva a sentirnos frustrados, irritables, ansiosos o deprimidos. En lugar de obsesionarnos con lo que creemos que nos falta, intentemos sentir alegría por esos logros y huyamos de las comparaciones.

Todos podemos decidir cómo alimentar nuestra mente y nuestro corazón. Si aprendemos a fijarnos más en los logros y aspectos positivos, que en los errores y aspectos negativos de nuestro entorno, sin duda podremos ser más felices y aportar más felicidad a los demás. Las personas que son conscientes de ello pueden ejercer una gran influencia.

Aunque es cierto que en el mundo suceden muchos acontecimientos que nos entristecen, también es cierto que todos los días surgen innumerables oportunidades para alegrarnos de las cosas positivas que suceden a nuestra alrededor.  Los niños pequeños lo hacen de manera natural, y para nosotros es fuente de gozo y satisfacción estar junto a ellos mientras exploran, corren a nuestro alrededor y ríen. Deberíamos recuperar esa habilidad básica.

Las posibilidades son infinitas, porque siempre habrá motivos para alegrarnos por algo.

Sólo es cuestión de ampliar nuestra visión.

ALÉGRATE

Leer 1. Humildad

Meditación - contra la ansiedad, estrés y depresión

SATISFACCIÓN

La satisfacción es un estado mental que no está relacionado con el dinero, los objetos materiales o las personas que nos rodean. Tampoco tienen que ver con lo mucho o poco que poseemos. La satisfacción tiene que ver con nosotros mismos, con hallar la calma interior que nos permite ser felices tal como somos y con independencia de las circunstancias particulares que nos toque vivir.

La satisfacción nos libra de los deseos insaciables que nos hacen avanzar a ciegas y nos impiden estar abiertos para dar y recibir de los demás, libera nuestra energía permitiéndonos dirigirla de forma consciente hacia aspectos positivos, y así poder sentirnos satisfechos y disfrutar pese a las preocupaciones y las prisas del día a día.

La insatisfacción puede tener consecuencias terribles. Por ejemplo, nuestros hábitos de consumidores insatisfechos han puesto al planeta al borde del abismo, nuestra dificultad para mantener vínculos duraderos nos ha conducido a la soledad, y nuestra incapacidad como naciones para coexistir en paz ha creado una cultura de militarismo.

Nuestros niveles de estrés, ansiedad y depresión están por los cielos. El hábito de querer tener más puede ocupar nuestra mente de forma permanente y distraerla de lo que verdaderamente importa.

La insatisfacción actúa como una mosca en la oreja que nos distrae con un monólogo interminable cuestionándonos sin cesar cómo nos sentimos, si queremos más frío, calor, sentarnos, acostarnos, pararnos, cambiar nuestro vestuario, coche, comida, cuerpo, etc. Las obsesiones con los pequeños detalles de la vida cotidiana suelen enmascarar una insatisfacción y una tristeza profundas, que puede parecer que han estado ahí toda la vida.

En la actualidad podemos comenzar por dedicar unos minutos a estar en silencio, relajarnos y estar con nosotros mismos. La satisfacción se puede malinterpretar. No se trata de quedarse estático o inactivo en un mundo que está en constante movimiento, ni tampoco nos convierte en seres débiles o pasivos; por el contrario, la satisfacción nos ayuda a centrarnos en lo que ya está yendo bien y nos otorga la flexibilidad y el espacio necesarios para que puedan surgir la inspiración y la creatividad.

La satisfacción es un sentimiento que se asienta en nuestro interior, de forma que aunque la mente pueda continuar yendo de un lado a otro en la superficie, a nivel profundo nos sentimos contentos y tranquilos. Nos permite calmarnos y centrar nuestra energía, nos libera de la sensación de que “no es suficiente”, que puede incluso llegar a sabotear nuestros propios logros.

Llegar a este estado puede ser tan fácil -y complejo, a la vez- como respirar hondo y decidirnos a dejar salir, con el aire que expulsamos, todo lo que nos causa ansiedad e insatisfacción. Intenta hacerlo y centrarte en ese punto de calma interior en medio de un embotellamiento, momento de frustración, enojo, melancolía o sea cual sea la experiencia que te quite tu paz. Saborea, aunque sea un poco, la experiencia de abandonar las expectativas, soltar y aceptar la situación.

Todos deseamos sentirnos satisfechos con nosotros mismos, nos lleva a experimentar una dicha sosegada que se traduce en una sonrisa amable y una mirada suave.

Alguien que está satisfecho de verdad no tiene ninguna necesidad de herir a los demás o de aprovecharse de ellos. Cuando estamos satisfechos irradiamos una paz en la que nuestros amigos y familiares encuentran refugio y sosiego.

Si no somos capaces de vivir el presente y aceptarlo tal como es, quizás nunca podamos sentirnos realmente vivos o llevar una vida plena.

En una ocasión, un maestro de Tai Chi le pidió a un alumno que sujetara un huevo en la mano y no lo dejara caer pasara lo que pasara. El alumno lo sujetó con el puño cerrado, con los dedos vueltos hacia el suelo, hasta que le dolieron las articulaciones. Cuanto más insistía el maestro en que no lo dejara caer, más apretaba el puño. Al final, el maestro tomó la mano de su alumno y le dio la vuelta suavemente, luego le abrió los dedos poco a poco y le mostró cómo podía sostener el huevo sin esfuerzo sobre la palma de la mano.

Continuación de nuestro ciclo de reflexiones del libro “16 ACTITUDES PARA UNA VIDA CON SENTIDO”, Alison Murdoch y Dekyi-Lee Oldershaw.

2. PACIENCIA

Paciencia

1. HUMILDAD

HUMILDAD

16 ACTITUDES PARA UNA VIDA CON SENTIDO

Tu Espacio Holístico-16 actitudes

PACIENCIA

Paciencia

Continuación de nuestro ciclo de reflexión: “16 Actitudes para una vida con sentido”, Alison Murdoch y Dekyi-Lee Oldershaw.

II. PACIENCIA.

Ser paciente implica utilizar el poder  de la mente. La vida está llena de situaciones difíciles, desde  pequeños inconvenientes hasta grandes problemas, y cuando éstos suceden, tenemos la posibilidad de responder de distintas maneras, ya sea con angustia y preocupación o bien con calma y tranquilidad. La paciencia nos ayuda a controlar nuestras reacciones ante esas situaciones y mantener la calma interior.

Ser pacientes nos aporta también la flexibilidad y la fortaleza para no ser víctimas de las circunstancias, punto clave para trabajar con la ansiedad, el estrés y la depresión.

Nos hace responder de manera positiva y útil porque nos permite pensar con claridad. 

La paciencia nos brinda seguridad y autoestima.Cuando somos pacientes, podemos compartir nuestra forma de pensar y disfrutar con los demás sin miedo a sentirnos vulnerables o indefensos.

La paciencia sienta las bases fundamentales para construir una sociedad más feliz. No implica abstenerse de tomar medidas para protegernos, sino emprenderlas con tranquilidad para que sean más eficaces, en lugar de actuar descontroladamente cegados por la rabia. Una vez que el enfado se ha desatado, es muy difícil controlar lo que puede ocurrir o el daño que podemos causar. La ira puede dejar tras de sí una estela de arrepentimiento y relaciones dañadas a lo largo de varias generaciones. Puede incluso llegar a la violencia y a la guerra, llegados a ese punto es preciso un enorme esfuerzo para romper ese círculo vicioso y salir adelante.

Los motivos que nos hacen enfadar son tantos y tan distintos entre sí, pero el origen del enfado está en nuestros pensamientos, no en elementos externos. El lunes nos podemos enojar por una situación que quizás no nos habría molestado el martes u otro día; algunas personas se enfurecen ante un hecho, mientras que a otras el mismo hecho les trae sin cuidado. Una situación puede variar dependiendo del color del cristal con que se mire.

La paciencia depende de nuestra aceptación del aquí y del ahora sin enfadarnos ni alterarnos. No es algo fácil de asumir, nuestro cuerpo constantemente nos insiste en que satisfagamos sus impulsos y nuestra mente se ofende con facilidad. La paciencia exige flexibilidad e inteligencia para aceptar que uno no siempre puede salirse con la suya y que requiere tiempo lograr que las cosas cambien.

Podemos aprender mucho de las situaciones difíciles o desagradables si estamos dispuestos a perseverar. Justamente son las oportunidades para cultivar esta actitud.

Y no olvidemos que requiere de paciencia permitir que los acontecimientos se desarrollen y maduren, así como estar abiertos a que los resultados puedan ser muy distintos de lo que esperábamos.

La paciencia es una cualidad que todos podemos cultivar.

Paciencia - Respira