Diversidad sexual y discriminción - LGBT MÉXICO - LGBTTTI - CDMX

Diversidad sexual y discriminación: homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia

La discriminación es una práctica cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la hemos causado o recibido.

Hay grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días: por origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condición de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, identidad y expresión de género, estado civil y otras diferencias pueden ser motivo de distinción, exclusión o restricción de derechos.

Los efectos de la discriminación en la vida de las personas son negativos y tienen que ver con la pérdida de derechos y la desigualdad para acceder a ellos; lo cual puede orillar al aislamiento, a vivir violencia e incluso, en casos extremos, a perder la vida.

Toda persona, sin distinción, tiene derecho a disfrutar de todos los derechos humanos, La igualdad y la no discriminación son principios básicos de las normas internacionales de derechos humanos, incluidos el derecho a la igualdad de trato ante la ley y el derecho a ser protegido contra la discriminación por diversos motivos, entre ellos la orientación sexual y la identidad de género.

Las personas lesbianas, gay, bisexuales, transexuales, transgénero, travesti e intersexuales (LGBTTTI) enfrentan obstáculos sustantivos en el ejercicio de todo tipo de derechos. En el acceso a la educación, al empleo o a la salud, e incluso en el mismo proceso de desarrollo de la identidad, las personas que tienen una orientación sexual, identidad o expresión de género, o características sexuales diversas, encuentran
barreras motivadas por prejuicios sociales u omisiones legales.

Generalmente, dichos prejuicios provienen de la valoración positiva que se da a la heterosexualidad, así como a la presunta congruencia que se cree debería existir entre la identidad de género de una persona y el sexo que le fue asignado al nacer, o bien a las características corporales que se consideran “normales”. En ocasiones, esto contribuye a casos de violencia que pueden terminar con la vida de las personas.

Desde el 17 de mayo de 1990, se celebra cada año El Día Internacional contra la Homofobia, Lesbofobia y la Transfobia, conmemoración impulsada por las organizaciones de la sociedad civil, por varios gobiernos y por las Naciones Unidas, para promover la defensa y la garantía de los derechos de las personas gay, lesbiana, transexual e intesexual. En este día, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció y rectificó que la orientación sexual, ya sea heterosexual, bisexual u homosexual por sí misma no debe ser vista como un “trastorno”. Esta decisión se plasma en la 10a revisión de la Estadística Internacional de Clasificación de las Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados.

Discriminación social

Desgraciadamente, las personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales padecen todavía en la actualidad el estigma social, la exclusión y el prejuicio.

Las personas pueden ser despedidas de sus empleos e intimidadas en la escuela; se les puede negar el tratamiento médico apropiado; pueden ser expulsadas de sus hogares, repudiadas por sus padres, ingresadas por la fuerza en instituciones psiquiátricas y obligadas a contraer matrimonio o a quedar embarazadas; y su reputación puede ser atacada. En el caso de las personas intersexuales, la discriminación a menudo comienza al nacer, al ser sometidos muchos bebés y niños de corta edad intersexuales a intervenciones quirúrgicas y de otro tipo, realizadas sin su consentimiento informado ni el de sus padres, con la intención de borrar las diferencias intersexuales.

Estas expresiones de miedo, y de odio, se extienden hasta los niños y niñas, por ejemplo, en la forma de bullying en las escuelas y colegios. En ocasiones, las familias de las personas sexualmente diversas las rechazan desde niños y niñas y adolescentes, períodos de vida cuando más se necesita el amor y apoyo de los padres para desarrollar, aceptar y reafirmar las auténtica identidad de cada persona. Muchos de estos niños, niñas y jóvenes acaban abandonando sus hogares y sus estudios para exponerse a los graves riesgos de la calle, algunos terminan acudiendo al trabajo sexual con todos sus peligros, a ser víctimas de crímenes de odio o al suicidio.

Violencia contra las personas lesbianas, gay, bisexuales y trans

Las agresiones contra las personas por su orientación sexual o su identidad de género suelen estar motivadas por el deseo de castigar a quienes se considera que desafían las normas sobre género y se catalogan como actos de violencia por motivos de género.

Ud. no tiene que ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero para ser atacado: la mera percepción de homosexualidad o de identidad transgénero es suficiente para poner en peligro a esas personas.

Se han denunciado actos de violencia homofóbica y transfóbica en todas las regiones del mundo. Esos actos abarcan desde la intimidación sicológica agresiva y sostenida hasta la agresión física, la tortura, el secuestro y el asesinato selectivo.

También se han reportado ampliamente casos de violencia sexual, como la violación “correctiva” o “punitiva”, según la cual los hombres violan a mujeres que suponen son lesbianas so pretexto de tratar de “curar” de homosexualidad a sus víctimas.

La violencia ocurre en una variedad de entornos: en la calle, los parques públicos, las escuelas, los lugares de trabajo, los hogares privados, las prisiones y las celdas de detención de la policía. Puede ser espontánea u organizada, perpetrada por individuos desconocidos o por grupos extremistas.

Una característica común de muchos de los delitos motivados por el odio contra las personas LGBTI es su brutalidad: por ejemplo, las víctimas de asesinatos suelen aparecer mutiladas, severamente quemadas, castradas y con indicios de haber sido agredidas sexualmente.

La tortura también ocurre con frecuencia en los lugares de detención, donde las personas LGBTI pueden ser victimizadas por los agentes de policía, los guardias de prisión o por otros detenidos mientras los agentes del Estado se hacen de la vista gorda.

Otras formas de tortura son los tratamientos médicos involuntarios, en particular los exámenes anales de hombres gay para “probar” su homosexualidad, la esterilización no deseada de las personas transgénero y la aplicación de terapia de electroshock forzosa destinada a “cambiar” la orientación sexual de una persona. Toda terapia de conversión es una forma de tortura y transgresión a los derechos humanos.

Responsabilidad del Estado

Los Estados están obligados en virtud del derecho internacional a proteger el derecho de las personas LGBTI a la vida, a la seguridad de la persona y a no ser sometido a torturas o malos tratos. Los Estados tienen la responsabilidad especial de adoptar medidas para prevenir los asesinatos motivados por el odio, las agresiones violentas y la tortura y de investigar esos delitos rápida y concienzudamente y de llevar a los
responsables ante la justicia.

Cabe destacar que la sociedad mexicana parece ser consciente del alto nivel de vulneración a los derechos de las personas LGBTI. Según las percepciones capturadas por la Enadis 2017, las personas trans y las personas gay y lesbianas son los dos grupos sociales cuyos derechos son menos respetados en el país.

A la fecha se han realizado diversos avances en materia de igualdad y no discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género. Con el acompañamiento de la sociedad civil, diversas instituciones públicas han desarrollado herramientas para promover la inclusión de las personas LGBTI, en cuanto a las leyes antidiscriminatorias estatales, las 32 entidades federativas cuentan con leyes contra la discriminación.

El Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación, CONAPRED, es un órgano del Estado creado por la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (LFPED). El Consejo es la institución rectora para promover políticas y medidas tendientes a contribuir al desarrollo cultural y social y avanzar en la inclusión social y garantizar el derecho a la igualdad, que es el primero de los derechos fundamentales en la Constitución Federal. El CONAPRED también se encarga de recibir y resolver las quejas por presuntos actos discriminatorios cometidos por particulares o por autoridades federales en el ejercicio de sus funciones.

Todos somos importantes en la lucha contra la violencia y discriminación … ¡Alza la voz!

¡No más discriminación! Cuidemos y apoyemos a nuestros niños, jóvenes y población LGBTTTI

¡Cuidemos y apoyemos a nuestros niños, jóvenes y población LGBTTTI!

Con información de Organización Mundial de la Salud, Naciones Unidas y Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.

Peace and love... ¡Aprende a meditar!

Salud y bienestar ❤️

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