Offline - social media detox

Regálate un digital/social media detox

¡ES EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!

Excelente oportunidad para hacer homenaje a todas las mujeres de la historia que han luchado antes que nosotras. Todas tenemos mucho por hacer, todavía.

Actualmente, como mujeres fuertes, independientes, inteligentes, inquietas, amorosas y locas de atar, debemos estar enfocadas. No sé ustedes, pero a mí me cuesta mucho. Algo de lo que quiero escribir hoy, es sobre el tiempo que dedicamos a estar online en nuestras vidas.

Mucho de nuestro crecimiento ha sido gracias a la tecnología y como todo en la vida, siempre tiene dos lados. Debemos ser conscientes cuándo es una herramienta que propicia crecimiento, y cuándo puede convertirse en “un dolor de cabeza” (literal en muchos casos).

Te ha pasado que sientes que te vibra la pierna, la pompa, la bolsa o donde guardes tu teléfono, cuando no es así (vibración fantasma); estás viendo una peli y te pierdes la escena porque sonó tu campanita de notificaciones, ¡algo llegó!; al llegar a cualquier sitio, antes de sentarte sacas tu teléfono; o peor aún, ya lo traes en la mano porque ¡no lo has soltado!; vas en el transporte, o peor manejando, checando tu Whatsapp, Twitter o Facebook; en el trabajo o tu casa posponiendo tareas, porque estás metidísima con el Instagram o Snapchat;  dando el avión a tu pareja o familia, porque estás actualizando tu perfil o escribiendo en un chat… A mí me han pasado varias, y otras tantas las he escuchado montones de veces en consulta… Si te ha pasado algo de esto o todo, ha llegado el momento de observar cómo y cuánto estás viviendo online, y cuándo y cuánto estás viviendo en la vida real, en tu momento presente.

Ya tiene varios años que los términos digital detox, social media break, going offline, unplugged, y otros, suenan por ahí para hacer mención a una desintoxicación digital y/o de redes sociales.

El Diccionario de Oxford define “digital detox: a period of time during which a person refrains from using electronic devices such as smartphones or computers, regarded as an opportunity to reduce stress or focus on social interaction in the physical world”… Traducimos con Google: “período de tiempo durante el cual una persona se abstiene de usar dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes o computadoras, lo que se considera una oportunidad para reducir el estrés o centrarse en la interacción social en el mundo físico”.

En mi caso, no soy de las personas que están súper conectadas todo el tiempo, pero el año pasado, por motivos familiares, de salud y hasta económicos, empecé a reducir mi tiempo de conexión a Internet, uso de laptop y smartphone. No soy una experta en estos temas, de hecho todo esto empezó porque no me pagaron completo en una escuela donde trabajé, se enfermó mi hija, se complicaron otras cosas, ya saben, todo se junta; el caso es que no pude seguir pagando mi plan del celular, después mi servicio de cable (con internet), luego se descompuso mi teléfono, en fin ¡nos vino el desconecte total!… O el universo me habló muy fuerte.

Me acuerdo de la ansiedad que me entró los primeros días sin Whatsapp ¡horrible! La preocupación por la falta de conexión para el trabajo y otros pendientes. Los hijos adolescentes,  bueno… ya se imaginarán cómo estaban sin WiFi. También vino el sismo del 19 de septiembre (que no entraré en detalle), fue otro parte aguas emocional, individual y como mexicanos. Seguro a todos nos hizo replantearnos varios puntos en nuestras vidas.

En fin, lo que empezó con un “desconecte” forzado, cada día que pasaba entendía lo inmersos que estamos en nuestras pantallas, y el proceso se fue volviendo día con día un periodo de “reconecte” personal y familiar, una etapa de descanso y calma mental que tenía un buen rato sin experimentar. Con el paso de las semanas y meses se fue ajustando poco a poco el tiempo y la forma de volver a usar los dispositivos, y hasta el día de hoy, volver a usar las redes sociales. Por cierto, ¡mil disculpas por no contestar los mensajes! Ahora entenderán qué pasaba de este lado. Empezaré a checar y contestar, lo prometo.

Estoy muy agradecida y súper contenta con mi experiencia offline, así que decidí compartirla este día.

Si como madres, hijas, esposas, novias, profesionistas, estudiantes, mujeres, podemos identificar el día de hoy conductas que compartimos, algunos factores que disparan nuestra ansiedad, suben nuestros niveles de estrés y podemos hacer algo al respecto para recuperar un poco de la paz mental y tranquilidad emocional que tanto nos hace falta ¡hagámoslo! Regalémonos unos días, horas o minutos (lo que sea es bueno) de desconecte digital y volvamos a mirar hacia nuestro interior, nuestra familia, pareja y círculo cercano.

¿Por qué reducir este tiempo de conectividad? No vamos a satanizar la tecnología, al contrario, tenemos que aprovechar y promover la investigación, el conocimiento, las ciencias, técnicas, habilidades y destrezas en nuestro desarrollo como seres humanos.

Nos encanta reirnos con los videos de Youtube, los memes, nos alegra ver fotos de cómo han crecido los hijos de nuestras amigas, y mucho más. ¿Qué pasa con todo eso? Pues esas risas y alegría hay que conservarlas, definitivamente esos minutos son oro.

estrés y ansiedad por redes socialesLo que se nos escapa, y es donde hay que prestar atención, es en el tiempo que ocupamos mirando el celular, normalmente son aplicaciones con un feed interminable. La mayoría de notificaciones  no tiene nada nos interese realmente, nos conecte o beneficie de forma alguna, es simplemente ruido. Este ruido también nos contamina y es perjudicial. De forma directa, por ejemplo, cuando ves decenas o cientos de imágenes diarias de mujeres con la ropa “de moda”, el cuerpo “perfecto”, el estilo de vida “de ensueño”, hasta formas de pensar que no son nuestras, “tendencias” infinitas. ¿Qué se nos cruza por la cabeza? En muchas ocasiones, podemos sentir un bajón emocional, se van creando vacíos, sensaciones de que “eso te hace falta”, “lo necesitas”, “estás fallando”, y muchas otras. También, vienen los impactos emocionales con las noticias de personas de las que es más saludable no saber más, el ejemplo de los ex. La imaginación desbordada donde aparece el novio, marido, las amigas, etc., explosiones de celos por todos lados. Los comentarios ofensivos de otras personas, o malentendidos.

En algunos casos, situaciones positivas que en circunstancias saludables generan alegría, en etapas de alto estrés, ansiedad, depresión, o baja autoestima, pueden generar un impacto emocional negativo que se repite consecutivamente, y sin darte cuenta, entras a en una espiral de la cual es difícil salir. Tenemos una infinidad de detonantes diarios: imágenes de parejas (cuando estás soltera o no estás segura de la tuya), familias con sus niños (cuando no puedes quedar embarazada), viajes (cuando estás en tu trabajo aburrido), éxito laboral (cuando estás desempleado); en fin, la lista puede ser muy larga, y cada caso es diferente, pero seguramente, todos hemos sentido esa sensación alguna vez.

Todos estos mini impactos, repetitivos y constantes, van directo a tu mente y tus emociones, multiplícalos diariamente, por semanas, meses y años. Aumentan las crisis de ansiedad, pueden surgir sentimientos de inseguridad, experimentar enojo, paranoia, y ¿qué tal el FOMO (fear of missing out)? ¡El temor a perderse algo! Sin darte cuenta, estos impactos van incubando cuadros ansiosos o depresivos futuros, o vivificando los que ya existen. Las expectativas o ideales, están muy lejos de la realidad.

El impacto generado (que ya lo vivimos) por la televisión, las revistas, cine, etc. no tiene comparación con la cantidad y “calidad”de lo que recibe nuestro cerebro a través de las redes sociales. La cantidad es muchísimo mayor, con sólo deslizar nuestro dedo accedes a infinitas noticias e imágenes; la “calidad” es porque esta información no sólo trata de modelos, actrices, cantantes que vemos lejanas, hablamos de personas que conoces o que se mueven en tu círculo, el impacto emocional es muy diferente, es mucho más profundo… ¡Es personal!

Otra factor que tenemos que cuidar, es la distancia que creamos con las personas inmediatas a nosotros: nuestra pareja, nuestro núcleo familiar, compañeros de trabajo… A cuántas de nosotras nos ha pasado que nos están llamando nuestros hijos, y ni siquiera volteamos porque estamos en el teléfono, o tal vez contestamos “un momento” o “ya voy”, cuando por fin hacemos caso, nos perdimos su hazaña, o lo que querían compartirnos. En mi caso, esta fue la parte en la que me propuse poner mayor atención. Muchas mujeres somos también jefas de familia, yo me hago cargo de mis 3 hijos, 2 son adolescentes y la pequeña en edad preescolar. Como sabemos, nuestros hijos son universos aparte, cada uno con necesidades, fortalezas y retos diferentes; ellos también están expuestos a todo lo anterior, de hecho, en mayor medida porque son millenials o generación ¡todo es digital! Así que tenemos que estar muy atentos de qué y cómo se sienten, piensan y reaccionan… y cada minuto cuenta.

leer a tus hijos

No podemos estar encima de ellos (ni nos dejan), pero sí podemos estar accesibles o propiciar una comunicación asertiva. Siempre he tratado de tener una buena comunicación con mis hijos, pero seamos sinceros, conforme van creciendo ya no quieren hablar, con trabajo contestan usando más de dos palabras. En estos meses que me he desconectado pude sorprenderme con otras características de mis hijos, muchas de ellas sin que hubiera una comunicación directa, sólo observándolos, porque estamos tan ocupados, que aún cuando podemos tener tiempo libre, aprovechamos esos momentos para mirar el teléfono y nos perdemos de los detalles más importantes de la vida. También, aproveché este tiempo para salir más con ellos, ver más pelis o series juntos, y sin teléfonos en nuestras manos. Pero lo que más agradezco, fue que pude estar accesible para tener conversaciones significativas con ellos, compartieron situaciones, pensamientos y proyectos muy interesantes, sentimientos profundos.

social media detoxTal vez, al no estar pegadas al teléfono o computadora todo el tiempo que estamos en casa, sientan más confianza para acercarse, en lugar de la percepción que puedan tener de “no molestar”. Es algo que se percibe, lo piensan, puede ser más importante o interesarte más lo que está frente a tu pantalla, que quien tienes enfrente o a un lado. Qué me dicen de esos momentos cuando están físicamente junto a su pareja, pero realmente no conversan, se dan mutuamente “el avión” y continúan texteando o viendo otras cosas.

Todo este continuo, de interrupciones y distracciones, consume muchísimo tiempo y energía, los cuales no se utilizan en terminar otros proyectos personales, familiares o de trabajo.

Para hacer este detox, no es necesario irse de retiro a otro lugar (claro que si se atraviesa… qué bien), entrar a una clínica de desintoxicación digital (que las hay), o esconder nuestros aparatos bajo llave. Lo importante es buscar el equilibrio en nuestro día a día, utilizar nuestros dispositivos de forma más responsable, el tiempo en línea más consciente y detenernos a observar con atención nuestros pensamientos, emociones y prioridades.

digital detox - baja estrés y ansiedad

 

4 PASOS PARA UN DIGITAL DETOX

Y  REBOOT  PERSONALIZADO

  • Ubica tus puntos débiles.

Ya sean redes sociales, plataformas de streaming, o cualquier aplicación o página que ocupen más tiempo del que deberían: puede ser Whatsapp, Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, YouTube, Netflix, etc.

  • Desactiva las notificaciones.

No hace falta desinstalarlas, aunque puedes hacerlo cuando te sientas lista (se siente genial). Podemos conservar nuestras apps consentidas, pero las vibraciones y sonidos de las notificaciones hacen que des saltos (literalmente) de alegría, gusto, inquietud, o lo que sientas, la situación es que no pasan desapercibidas, “tienes que checarlas”. Así que, si quieres reducir o gestionar responsablemente la cantidad de tiempo que pasas en ellas, establece un horario para checar alguna o todas. En vez de estar revisando cada 5 minutos tu whats, face o lo que sea que te jale la atención, entra cada 2 horas, o el tiempo que dure tu comida, o tu tiempo de estar con tus hijos, lo de tu cita romántica, la reunión de trabajo, la peli que vayas a ver, etc., y que ese tiempo lo experimentes y vivas plenamente. Cuando te vayas dando cuenta que no se acaba el mundo por no ver, dar like, actualizar o compartir cada segundo, por el contrario, te vas sintiendo más tranquila y contenta con cada una de tus experiencias, entonces podrás entrar 1 vez al día y disfrutar ese rato también, dejando el espacio para otras áreas de tu vida que requieren tu completa atención. El punto es que la aplicación no te domine, si no que tú la uses, cuando lo decidas.

  • Anota tus tareas importantes del día.

Ya sea que uses una agenda, diario, el calendario del refri o la cocina, notitas o, está bien, el calendario de tu teléfono; lo que tú quieras, pero que tengas presente tus tareas importantes, las urgentes, citas, llamadas, momentos románticos, cafecito social, irte de parranda con tus amigas, o lo que sean tus prioridades o gustos que establezcas para cada día. Esto te ayudará a tener más claro tu día, estar más presente con tu familia, más efectiva en tus proyectos, más enfocada, equilibrada y feliz… O por lo menos, no tan ansiosa, estresada y neurótica 😉

  • Aparta tiempos para ti.

Este es el punto más importante. La idea de bajar las distracciones externas es que tengas tiempo para ti, para tu salud y bienestar, consentirte, leer tranquila, darte un baño rico, hacer ejercicio, bailar, ver una peli, lo que tú quieras; siempre y cuando dediques también unos minutos diarios a tu meditación, a observar tus pensamientos, emociones, objetivos, nuevos proyectos y, a tener momentos de silencio, simplemente estar presente y dar gracias.

Si tienes momentos para reconectarte contigo, tu conexión y experiencia con el mundo cambiará radicalmente.

Al encontrar cada vez más espacios donde te sientas plena, notarás como tu sistema nervioso se regularizará, tu sistema inmune se fortalecerá, tu estrés – depresión – ansiedad disminuirá, descansarás mucho mejor, te encontrarás más productiva, contenta, agradecida, tus relaciones con tu familia, pareja y amigos se enriquecerán y, en general, te sentirás más feliz.

Recuerda que así como existen la tristeza, angustia, enojo, celos y otros muchos estados conflictivos para nuestra mente, también se encuentran la calma, certeza, paz interior y felicidad entre los estados mentales positivos; todos ellos están dentro de nuestro espectro emocional, todos tienen su función, y son importantes, pero sobre todo, recordar que todos son transitorios, impermanentes, fugaces ¡por eso se llaman estados!

Así que a conocerlos, aceptarlos y manejarlos, no engancharnos con detalles superficiales o materialistas, concentrémonos en lo importante, así encontraremos nuestra vida mucho más completa y significativa.

¡FELIZ DETOX A TODAS!

 

Digital detox

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