Alcoholismo (Info y TEST)

Alcoholismo

Este viernes 15 de noviembre se celebra el Día sin Alcohol.

El alcohol, sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia, se ha utilizado ampliamente en muchas culturas durante siglos. El consumo nocivo de alcohol conlleva una pesada carga social y económica para las sociedades.

El alcohol afecta a las personas y las sociedades de diferentes maneras, y sus efectos están determinados por el volumen de alcohol consumido, los hábitos de consumo y, en raras ocasiones, la calidad del alcohol.

El consumo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y comportamentales, incluido el alcoholismo, importantes enfermedades no transmisibles tales como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito.

Recientemente se han establecido relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/Sida.

El consumo de alcohol por parte de una embarazada puede provocar síndrome alcohólico fetal y complicaciones prenatales. Una proporción importante de la carga de morbilidad y la mortalidad atribuibles al uso nocivo del alcohol corresponde a los traumatismos, sean o no intencionados, en particular los resultantes de accidentes de tránsito, actos de violencia y suicidios.

Es una de las enfermedades que tiene mejor respuesta a la terapéutica, especialmente cuando la persona acude a tratamiento especializado desde las etapas iniciales de su enfermedad.

El consumo excesivo y crónico de alcohol puede llegar a dañar gravemente el cerebro y tomar varias consumiciones en poco tiempo y con frecuencia puede producir daños irreversibles en el cerebro, aseguran los expertos. Según las últimas investigaciones, el abuso de las bebidas alcohólicas provoca enfermedades orgánicas, entre ellas cáncer, deterioro cognitivo, agravamiento de trastornos mentales e irreversible daño cerebral.

Hay insuficiente percepción de sus riesgos: está presente en 4 de cada 10 homicidios. El coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia, el doctor Antonio Teránha, afirma que el alcohol induce una serie de trastornos mentales entre los que se encuentran episodios psicóticos transitorios, presentes hasta en un 25% de los pacientes con dependencia del alcohol, y alucinosis alcohólica. Otros daños cerebrales provocados por el alcohol son el Síndrome de Korsakoff (confusión, alteración de la memoria para hechos recientes o nueva información, tendencia a rellenar las lagunas de la memoria con confabulaciones), Síndrome de Wernicke (encefalopatía caracterizada por confusión, perdida de la coordinación de movimientos, ataxia (dificultad para mantener el equilibrio), parálisis en músculos oculares, o Síndrome amnésico. Según Terán, el alcohol no solo induce sino que también acompaña otros problemas mentales como los trastornos depresivos, de ansiedad, de personalidad o de la alimentación, una situación que dificulta el diagnóstico y tratamiento de ambos “complicando la evolución y el pronóstico final”.

El principal componente de las bebidas alcohólicas es el etanol (CH3CH2OH), éste es un depresor del sistema nervioso central, es decir, adormece progresivamente las funciones cerebrales y sensoriales.

En ocasiones se confunde erróneamente con un estimulante, ya que en un primer momento produce euforia y desinhibición conductual. Esto se debe a que primero afecta a los centros cerebrales responsables del autocontrol, lo que conduce a que nos dejemos llevar por los efectos del consumo de esta sustancia.

Las bebidas alcohólicas se pueden clasificar en dos grupos según el proceso de elaboración: las bebidas fermentadas y las bebidas destiladas.

Las bebidas fermentadas (cerveza, sidra, vino, etc.) proceden de la fermentación natural de los azúcares contenidos en diferentes frutas usadas para la elaboración del producto alcohólico (uvas, manzanas…). La concentración de etanol en estas bebidas se encuentra entre un 2% y un 6% en las cervezas de destilación natural y productos similares y entre un 10% y un 20% en los vinos y otros productos similares.

Las bebidas destiladas (vodka, whisky, ron, ginebra, tequila, aguardientes, etc.) proceden de la depuración y destilación de las bebidas fermentadas, de esta forma se obtienen mayores concentraciones de alcohol, llegando a tener una concentración de etanol entre un 35% y un 60%, dependiendo de la bebida.

¿Qué efectos produce?

Los efectos del consumo de alcohol varían según las personas y las cantidades ingeridas, los principales factores son:

  • La edad: las personas con menos edad y que se encuentran en un proceso de desarrollo físico y hormonal son más susceptibles de una intoxicación (la dosis letal de etanol en los adultos se estima que se encuentra entre los 5 y 8 g/Kg. de peso, mientras que para los niños es de 3 g/kg. de peso).
  • El peso: evidentemente las personas con menor peso toleran menos cantidad de alcohol que las de mayor peso.
  • El sexo: las mujeres toleran menor cantidad de etanol en su cuerpo que los hombres.

También depende de otros factores como ingerir alcohol con el estómago lleno, es decir después de alguna comida, va a dificultar la intoxicación, igual que el beber de una forma más pausada y con tragos cortos y espaciados en el tiempo.

Dependiendo de la cantidad de etanol que tengamos en la sangre se van a ir produciendo diversos efectos que hemos encuadrado en 7 estados en el proceso de la ingesta alcohólica:

1. Estado de sobriedad:

Concentración en sangre: entre los 0,01 y 0,05 mg/dl.
Efectos: tiene una conducta aparentemente normal y no se observan síntomas de un consumo de alcohol, únicamente serían detectables con pruebas específicas o análisis clínicos.

Alcohol

2. Estado de euforia:

Concentración en sangre: entre 0,03 y 0,12 mg/dl.
Efectos: ligera euforia, aumento de la sociabilidad, se relaciona más con las personas, aumento de la autoestima y disminuye la inhibición social.
La capacidad de atención, la de enjuiciamiento y el control disminuyen. Se produce bajo rendimiento en los test.

3. Estado de excitación:

Concentración en sangre: de 0,09 a 0,25 mg/dl.
Todos los efectos que aparecen son negativos y afectan considerablemente a la persona: (pasan de las risas al llanto), disminución de las inhibiciones (posibilidad de hacer cosas sin sentido), disminución de la atención (estar en otro mundo, estar ido), pérdida del juicio crítico, alteración de la memoria y de la comprensión (lagunas de memoria), menor respuesta a los estímulos sensoriales, baja capacidad de reacción (peligro al conducir), ligera descoordinación muscular (movimientos incontrolables al andar). inestabilidad emocional

4. Estado de confusión:

Concentración en sangre: de 0,18 a 0,30 mg/dl.
Efectos: se produce desorientación y confusión mental, mareos, alteraciones en la percepción del color, de las formas y del movimiento. Disminución del umbral del dolor y exageración en la manifestación de los sentimientos (tanto de cariño, como violentos), alteración del equilibrio (marcha insegura), descoordinación muscular y habla pastosa.

Alcohol

5. Estado de estupor:

Concentración en sangre: de 0,27 a 0,40 mg/dl.

Efectos: apatía (no tener ganas de nada), inercia (dejarse llevar), incapacidad y descoordinación muscular (movimientos muy lentos y descoordinados), incapacidad de caminar y permanecer de pie, vómitos e incontinencia esfinteriana, estado alterado de la consciencia, sueño y estupor (no saber dónde se encuentra).

6. Estado de coma:

Concentración en sangre: de 0,35 a 0,50 mg/dl.
Efectos: se produce una inconsciencia completa, estado anestésico y coma, incontinencia de orina y heces, depresión y abolición de los reflejos (sin reflejos o muy afectados), hipotermia (bajada de temperatura corporal), problemas en la respiración y en la circulación.

7. Estado de muerte:

Por encima de 0,45 mg/dl se puede producir la muerte por parálisis respiratoria.

TEST AUDIT, DE DEPENDENCIA ALCOHÓLICA

Si quieres saber cuál es el grado de dependencia alcohólica, rellena este cuestionario (AUDIT) -Test de Indentificación de Trastornos Relacionados con el Uso del Alcohol- y suma las puntuaciones.

La escala de valoración oscila entre los 0 puntos como mínimo y 40 puntos como máximo. Si tu puntuación ha sido mayor de 8, puede ser síntoma de padecer algún problema relacionado con el alcohol. Este cuestionario no es determinante. Te aconsejamos que si tu puntuación es alta acudas a un centro especializado.

  1. ¿Con qué frecuencia se toma alguna bebida que contenga alcohol?
    1. Nunca. (0)
      Una o menos veces al mes. (1)
      2 a 4 veces al mes. (2)
      2 ó 3 veces a la semana. (3)
      4 ó más veces a la semana. (4)
  2. ¿Cuántas bebidas que contengan alcohol se toma normalmente cuando bebe?
    1. 1 ó 2. (0)
      3 ó 4. (1)
      5 ó 6. (2)
      7 a 9. (3)
      10 ó más. (4)
  3. ¿Con qué frecuencia se toma 6 o más bebidas que contengan alcohol en un solo día?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  4. ¿Con qué frecuencia, en el curso del último año, ha sido incapaz de parar de beber una vez había empezado?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  5. ¿Con qué frecuencia, en el curso del último año, no pudo hacer lo que esperaba de usted porque había bebido?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  6. ¿Con qué frecuencia, en el curso del último año, ha necesitado beber en ayunas para recuperarse después de haber bebido mucho el día anterior?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  7. ¿Con qué frecuencia, en el curso del último año, ha tenido remordimientos o sentimientos de culpa después de haber bebido?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  8. ¿Con qué frecuencia, en el curso del último año, no ha podido recordar lo que sucedió la noche anterior porque había estado bebiendo?
    1. Nunca. (0)
      Menos de una vez/mes. (1)
      Mensualmente. (2)
      Semanalmente. (3)
      A diario o casi a diario. (4)
  9. Usted o alguna otra persona ¿Han resultado heridos porque usted había bebido?
    1. No. (0)
      Sí, pero no en el curso del último año. (2)
      Sí, en el último año. (4)
  10. ¿Algún familiar, amigo, médico o profesional sanitario han mostrado preocupación por su consumo de bebidas alcohólicas o le han sugerido que deje de beber?
    1. No. (0)
      Sí, pero no en el curso del último año. (2)
      Sí, en el último año. (4)

FUENTES:

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs349/es/

http://www.infodrogas.org/inf-drogas/alcohol

http://www.20minutos.es/noticia/1976457/0/alcoholismo/prevencion/tratamiento/

http://www.20minutos.es/noticia/1976457/0/alcoholismo/prevencion/tratamiento/#xtor=AD-15&xts=467263

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